Si pensaban que los días de terror habían culminado porque el “Día de Muertos” ya ha pasado, temo decirles que están equivocados.
En lo personal, las historias de terror no son de mi agrado, pero tengo sentimientos encontrados cuando de leyendas hablamos.
Como dato general y para recordar en caso de que se les haya olvidado, una “leyenda” es aquel relato o narración que cuenta historias maravillosas en forma literaria, de sucesos probablemente reales o imaginarios.
Su origen relata historias desde la época prehispánica que hablan del cosmos y diferentes deidades hasta relatos provenientes de la época colonial y la inquisición, siendo estos últimos los más popularizados en nuestro país.
La palabra “leyenda” procede del latín legenda y significa “lo que debe ser leído”. Antiguamente, lo único que debía ser leído en los antiguos monasterios, lugares donde se encontraban los libros, eran las vidas ejemplares de los santos.
Tiempo después se anexaron de a poco, la vida de otros personajes importantes que en su mayoría pertenecían a la nobleza o tenían títulos semejantes. Evidentemente, cuando llegaron las reformas protestantes, todas las supuestas biografías redactadas fueron criticadas al grado de afirmar que solo eran idealizaciones fantasiosas; esto cambió el sentido de la palabra “leyenda” convirtiéndola simplemente en un hecho o narración inverosímil.
A partir de ese momento, el sentido de la “leyenda” cambió, pero continuó por la necesidad de compartir y preservar todas esas historias que enriquecían el sentido de la población, en pocas palabras nos encanta saber de los demás.
No obstante, al ser compartidas de manera oral, aquellos relatos tradicionales se fueron modificando y tergiversando hasta llegar a lo que conocemos como mitos y leyendas, que en su mayoría son extraordinarios o con algo sobrenaturales.
Ahora, la importancia que persigue a las leyendas dentro de nuestro folclor, es justamente el enriquecimiento cultural y literario porque desde niños escuchamos estos relatos que inconscientemente compartimos y repetimos siempre con alguien más. Lo curioso es que como nos encanta apropiamos de la historia, aunque sea un mito antiguo siempre decimos que le sucedió al conocido de alguien más.
Con todo esto y regresando un poco a las historias coloniales, el fin de semana pude disfrutar de la puesta en escena “El Aliento del Muerto”, la cual es un recorrido de leyendas basadas en la antigua historieta “Tradiciones y leyendas de la Colonia” de 1963.
Durante el recorrido se disfruta de seis diversas leyendas en distintos escenarios montados todos dentro del “Foro Arlequín” en Tulancingo, Hidalgo. Dichas leyendas van narradas por un guía llamado Cristóbal de Hidalgo Ibargüengoitia, personificado por nuestro gran actor “Lalo” Hidalgo.
He de confesar que al principio no quería asistir porque el simple hecho de leer el título de la puesta en escena, me daba miedo y comúnmente cuando sentimos miedo exclamamos esa frase mexicana de “¡Ay nanita!”; de ahí el título de este texto de escritura creativa.
En México “nanita” es el diminutivo de nana, la persona que se encarga de cuidar a un bebé como un sinónimo de niñera, pero también se refiere a las abuelas y a todas esas imágenes femeninas, que durante generaciones se han encargado de cuidar y criar a los pequeños. Al exclamar ¡Ay nanita!, es un lamento de ayuda o solicitud de protección, aunque creo que en la actualidad prefieren las palabras altisonantes, pero bueno… en este caso, para protegerme de cualquier susto me acompañé de mis nanas, es decir de mi hermana, una amiga y mi mamá.
Regresando a “El Aliento del Muerto”, me aseguraron que no me iba a espantar y afortunadamente fue verdad, pero en una de las escenas espantaron a mi hermana y en otra un señor que se encontraba a mi lado. Se asustó tanto que de repente pegó un brinco de espanto, el cual le hizo acercarse a mi para tomarme de la mano. Al final me pidió perdón y entre sonrisas discretas seguimos caminando. Después de eso, su esposa no se separó de él durante el recorrido restante.
Con esto y otras sorpresas relacionadas a los actores como Felipe Pasquel, Alex Amador y Jorge Vázquez es que deben ir y disfrutar el espectáculo. Además de apoyar el arte que se produce en la ciudad.

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