El 24 de febrero es importante para todos los mexicanos, pues en esta fecha conmemoramos el “Día de la Bandera”, uno de los símbolos patrios más significativos del país.
En esta jornada, se recuerda el valor y significado de nuestra bandera mexicana, como un emblema de unidad, identidad y libertad. Asimismo, se honra la historia detrás de sus colores, su escudo y los sacrificios que marcaron el camino hacia la independencia y la construcción de la nación.
La bandera que tenemos hoy en día, fue adoptada oficialmente en 1968 durante la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz y se destacó no solo por ser tricolor, sino por el escudo del águila y la serpiente sobre un nopal. Esta imagen donde el águila tiene una mirada firme y sus garras están aferradas al nopal, mientras que su pico sostiene a la serpiente, representa la fuerza que ha renacido de las cenizas, el símbolo de un pueblo que no se rinde.
Dicho esto, la bandera no es solo un símbolo, sino un puente entre generaciones y recordatorio constante de lo que fue y de lo que puede ser; un faro que guía e inspira a todos hacia la gloria del sacrificio y la valentía.
Ahora, al referirnos a sus tres colores: verde, blanco y rojo. Estos representan la esperanza, la unidad y la sangre derramada por la patria, respectivamente. Pero más allá de ese concepto, el verde también representa la tierra fértil que da vida a los campos y a los hombres que la trabajan. Son los árboles que guardan secretos de antaño, pero también es el vigor de la juventud que desafía las tempestades. El blanco además de ser unidad, es el reflejo de la pureza en los ojos de aquellos que creen, es la armonía que se teje entre las diferencias y que da forma a un pueblo diverso pero indestructible. Y el rojo… ah, el rojo, ese rojo vibrante que arde, es tan grande como el amor y une a los mexicanos en una danza de recuerdos y a la vez esperanza.
Así que no podríamos decir que nuestra bandera es simplemente un trozo de tela o un emblema tejido solo con hilos de colores, porque en realidad es la esencia de un alma colectiva, es decir, un eco perpetuo de lucha y sueños de aquellos a quienes, con pasión y valentía, les late todos los días el corazón.
Entonces, el “Día de la Bandera”, la Bandera Mexicana, es un abrazo que une el pasado y el futuro, es como un hilo invisible que da forma a la identidad de esta nación y aunque es diversa, camina y se nutre de sus diferencias y no para, sigue su curso continuo de amor y libertad.
Es por eso por lo que el 24 de febrero, es un día de suma importancia. Así que mostremos respeto y orgullo a esta identidad nacional. Izamos la bandera en lugares públicos, participemos en ceremonias oficiales, cantemos todas las estrofas del Himno Nacional, y fomentemos el respeto a las nuevas generaciones.
Celebrar este símbolo patrio, no solo es una cuestión de protocolo, sino también de fortalecer el sentido de pertenencia y unidad como nación.
