No existe rincón alguno en nuestro país, sin la imagen de un buen perro.
Aunque esto en un principio podría sonar lindo o tierno, la triste realidad que se vive en nuestro México va más allá de perros y gatos por las calles, en búsqueda de refugio y comida.
Esta situación por muchos años, se manejó como un problema para la salud pública además de ser un factor crucial para la tranquilidad de la comunidad.
Pero sabemos que la causa principal de estos animales vagabundos, ha sido el descuido y abandono de muchas familias mexicanas, que por no hacerse responsables de sus mascotas en su debido tiempo, las han dejado sin acceso a casa e incluso las han apartado hacia algún lugar lejano y desértico con una probabilidad alta de no sobrevivir.
Adicionalmente, es increíble pensar que la mayoría de las personas abandonan a sus mascotas por el “especismo”, el cual es el concepto que define a la discriminación hacia un animal por apariencia o especie, dicho en otras palabras, es la vulnerabilidad que poseen dichos animales por no ser de raza pura. Sí, así era México.
A raíz de este escenario, y con la intención de tener un control y manejo consciente de los perros y gatos en situación de calle, diferentes comunidades en todo el país han empleado programas para concientizarse ante estos seres vivos indefensos, y el municipio de Cuautepec de Hinojosa aquí en Hidalgo, se ha sumado recientemente a estos.
El municipio contará con Jefatura de Rescate y Control de Animales Domésticos, el cual promete llevar a cabo brigadas constantes de vigilancia animal, cuidado y control bajo personal capacitado y con cédula profesional que le permita desempeñar la labor correctamente.
La importancia de la protección y trato digno de los animales existe bajo la “Declaración Universal de los Derechos de los Animales” proclamada el 15 de octubre de 1978, así como por el reciente “Día Internacional de los Derechos de los Animales” celebrado el 10 de diciembre desde 1998.
Entre los principios fundamentales de dichos decretos, se establece que todos los animales tienen derecho a vivir y ser respetados, todo ser humano tiene la obligación de velar por el bienestar de ellos y todos los animales tienen derecho a la protección, atención y cuidados del hombre, prohibiendo rotundamente el maltrato, la crueldad y el sufrimiento.
Con respecto a eso, mi testimonio está enfocado específicamente hacia los caninos porque, además de ser los más comunes en las calles, debido a mi entorno son a quienes les tengo más afecto. Realmente quisiera ser millonaria para invertir en su cuidado y protección de tantos.
Afortunadamente, así como yo, muchas personas comparten su preocupación y solidaridad con estos perros, tanto así que recientemente decenas de voluntarios se dedicaron a ofrecer atención médica y alimento ante todos los perros que, siendo creyentes o no, acompañaron a los peregrinos durante todo su camino y se reunieron frente a la Basílica de Guadalupe este reciente 12 de diciembre.
Se dice que un poco de agua no se le niega a nadie y hablando específicamente de perritos, un poco de agua fresca y croquetas no se podrán evitar.
Así que recordemos que no hay amor más puro y fiel que el de un perro, y sin importar la situación en la que se encuentren podemos y debemos ofrecerles un trato digno.

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