Lo que se pudo visualizar en Jalisco y la discusión de aquello que se considera o no, como un campo de exterminio, parece que ha dejado una huella muy difícil de borrar en nuestro país.

Parece que la discusión respecto de la denominación que se le pueda otorgar, es irrelevante cuando se ha establecido que en dicho lugar se realizaron diversos homicidios y fue ocupado para desaparecer de forma sistemática a personas.

Maxime que el simple hecho de existir un campo de reclutamiento y entrenamiento, por sí mismo, es un desafío para la autoridad. Pensar que un grupo o varios grupos criminales están reclutando personas, para generar fuerzas contrarias al estado, no es una cuestión menor.

En tal sentido, no solo es la idea misma de desafiar al Estado, sino la intención de generar una fuerza que pueda hacer contrapeso al propio poder estatal.

Por tanto, se debe tomar en cuenta que la característica que distingue a un Estado, es por ser el único con la coercibilidad de hacer valer incluso por la fuerza, la norma.

No obstante, no solo existen grupos criminales que han reclutado más criminales para desafiar la ley, sino que ahora el reclutamiento implica buscar tener la fuerza, no solo de permanencia sino de confrontar al estado, lo cual si bien no puede ser considerado un grupo beligerante si puede llegar a ocupar la capacidad de uno.

En tal sentido, es diferente un enfrentamiento contra un grupo de criminales que contra un grupo organizacional, que pretende generar estructuras cuasi estatales, manteniendo y creando un poder como un estado.

La existencia de uno o varios centros de reclutamiento, no es un tema menor sino una alerta de la existencia de un grupo criminal, que pretende no solo mantener sus negocios sino tener una permanencia como una estructura destructiva del propio Estado y el orden.

jfernandoge1@gmail.com

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