Una vez que no se ratifico a la Fiscal de la Ciudad de México por ley se nombró a un encargado de despacho que tendrá las funciones de estar al frente de la Fiscalía hasta en tanto se nombre otro Fiscal, lo cual no solamente se encuentra regulado por la norma, sino que es lo esperado por la sociedad.

Sin embargo, aquello que ha sido materia de asombro y de diversidad de críticas, es que quien ahora fungirá como encargado de despacho, no contaba con título en derecho y sus estudios se referenciaban a la sociología.

No obstante, días después de su nombramiento a través de una universidad de un prestigio cuestionable y de un nulo reconocimiento, obtuvo la cedula en licenciado en derecho.

Lo anterior es de vital trascendencia ya que, en primer punto quien ahora funge como fiscal. laboraba en dicha fiscalía en un mando superior sin ser licenciado en derecho, lo cual no solo es lamentable puesto que, a diferencia de cualquier otra función pública, en esta dependencia es necesario el conocimiento en derecho, dado que será a través de dicha institución que se investigue cualquier hecho ilícito con base en la norma penal.

Por tanto, es fundamental el conocimiento en derecho para poder dirigir una institución fundamentalmente jurídica, lo cual es requisito para ser fiscal en la Ciudad de México que aumenta como requisito una temporalidad de experiencia en el mundo del derecho. Si bien no es especifico para un encargado de despacho, lo cierto es que se espera lo mismo en virtud de tener las mismas obligaciones.

En tal sentido, como sociedad merecemos funcionarios especializados y con mejores niveles en conocimiento que arriben a la función público, en virtud de méritos y conocimientos con la finalidad de otorgarnos un servicio de calidad, por lo que es lamentable dicho nombramiento.

Lic. Juan Fernando González Espinosa

juanfer_lm@jfg

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