Hemos visto en estos días como el intento de justicia por mano propia, se ha incrementado en diversos puntos de nuestro país.

Incluso nuestro municipio no fue la excepción, cuando esta semana se pretendió linchar a una persona, acusada de asalto.

Del mismo modo, se hizo viral el caso de una persona de la tercera edad, que al tener un altercado, mató a 2 personas presuntamente que habían invadido su propiedad.

Sin embargo, el tema parece que es verdaderamente complejo en nuestro país, puesto que ello implica un descontento hacia los órganos de prevención e investigación del delito; así como de impartición de justicia.

El punto fundamental de un Estado, es la capacidad para mantener la paz y el orden público lo que implica que el único con capacidad de fuerza y legitimado para uso, es el Estado. Pero pareciera que el pueblo ha comenzado a dejar de creer en sus propias instituciones, lo que conlleva a considerar que solo a través de la venganza privada, se puede llegar a la justicia.

No obstante, la venganza privada únicamente genera mayor violencia en la sociedad, injusticia e impunidad.

En tal sentido, las instituciones deben de reformarse con el objetivo de generar certeza y seguridad a las personas, no solo de que se impartirá justicia sino de que el pueblo estará seguro de ser participe, en la búsqueda de la verdad y la justicia.

Solo podremos dejar de ver estos connatos de linchamientos, cuando la policía garantice no solo la seguridad sino el seguimiento de los procesos y les otorgue certeza de que la justicia va imperar.

En ese mismo sentido, es necesario recalcar que estos connatos no nos permiten visualizar si en realidad una persona es o no culpable del hecho imputado, puesto que hasta que el proceso culmine, no se puede garantizar que se ha cumplido con la justicia.

jfernandoge1@gmail.com

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