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CONTRAPUNTO

(Por Irving Sánchez) Martes, 12 de Diciembre de 2017 -- 5:01 am

  

                                  

En la ruta del triunfo, tres en la mira     

En Hidalgo, es cuestión de tiempo

 

 

 

CARTAS MARCADAS

EL MENOS PEOR

 

Existen varias coincidencias entre los precandidatos a la Presidencia de la República, que los hace similares en circunstancias y vulnera aún más, la credibilidad de la sociedad mexicana. Una vez que se han aclarado las dudas en torno a la nominación del ex líder del Partido Acción Nacional, Ricardo Anaya, para abanderar la causa del Frente Ciudadano por México, el obsesivo dirigente de Morena Andrés Manuel López, cambia de “estrategia” y olvida por el momento al paracaidista del PRI, José Antonio Meade, al que califica como el rival más débil de la contienda del 2018.

Sin embargo, el priista empanizado se distingue por la relación que mantiene con un importante bloque de líderes de Acción Nacional, que incluyen su cartera y agenda al ex ejecutivo federal Vicente Fox Quezada, que se suma a su campaña y aunque el señor de la botas no goza de buena reputación ni aquí ni allá, de a poquito se va fortaleciendo con la suma del Partido Nueva Alianza, que después de algunas negociaciones, seguramente obtendrá diversas candidaturas en el senado y diputaciones federales y locales; de esta forma se arma la coalición del candidato del Presidente Enrique Peñas Nieto, aunque sin ninguna garantía de triunfo.

Intereses particulares y de los dirigentes de cada grupo político y alianzas que han apoyado las designaciones y seguirán el mismo rumbo en las campañas del próximo año, trabajar por el progreso y bienestar de las y los mexicanos, luchar incansablemente contra la pobreza y la marginación producto de gobiernos y autoridades corruptos, que distingue sobre todo al poder y al tráfico de influencias del priismo que comparte culpas con panistas y perredistas pero al final siguen siendo lo mismo.

Esas y más características tienen en común todos los candidatos para presumir sin excepción, en las próximas campañas en este juego de simulaciones, en las que como ya es una tradición y costumbre, el único que pierde es el pueblo de México.

A las y los virtuales precandidatos aliancistas, no les alcanzó para más en sus presentaciones ante la militancia y cómplices ajenos, interesados principalmente en su porvenir y asegurar un futuro para sus amigos y familiares, con algún hueso que los mantenga los próximos tres o seis años.

De esta manera, los precandidatos “incómodos” que se autodefinen como la “esperanza” de México, comienzan a marcar su territorio en la ruta del triunfo que llevará a alguno de los tres personajes a la residencia oficial de los Pinos, pues no se distingue a alguien más allá de este línea de combate electoral.

Mientras tanto, deberán con sus alianzas sumar el mayor número de simpatizantes y llevarlos a las urnas a votar en este triste escenario de descomposición política y social, que se prevé será la peor campaña presidencial de esta era moderna, en la que vemos como empiezan a revivir personajes de distintos partidos y lo peor, es que ya no se sabe hacia dónde se dirigen.

Hay que esperar a que se cierren las puertas de los adversarios que reciclarán a los aspirantes rechazados con los que se podría ver con mayor claridad, la fuerza de popularidad que hasta hoy presume el Peje de su lado, pero no por mucho tiempo ya que en breve empezará a mostrase como su peor adversario ya que es bien sabido que al final, el “Peje” por su “boca” muere.

Es obvio observar como antes de empezar la lucha electoral por la Presidencia, la guerra mediática la va perdiendo el PRI, pero evidentemente no es generado por los medios de comunicación ni de las redes sociales, que tienen millones de televidentes y lectores dentro y fuera del país.

Ellos sólo utilizan el material que obtienen de los acontecimientos cotidianos, en los que el protagonismo de sus representantes populares, desde la figura presidencial trascienden más por sus errores que por los aciertos, que confunden y ponen en duda el voto de la ciudadanía, que en algún momento de este sexenio, se ha sentido vulnerado por el actuar de los malos gobiernos a los que les ha quedado muy grande en saco y la tragedia, que enluta a miles de familias en el país, a causa de la violencia, inseguridad y el vacío de poder de la procuración y justicia mexicanas.

Aunque lo “bueno” cuenta y cuenta mucho, contará más lo “malo” para José Antonio Meade; sólo debo recordar que como el bloque del PRI está hecho a semejanza de la mayoría de mexicanos superando en patrañas, mentiras, engaños, marranadas; pérdida de identidad y traiciones a los adversarios, entonces ya se sabe quién será el posible ganador del 2018.

 

 

TRADICIÓN

QUE OBLIGA

 

La no designación del ex gobernador de Hidalgo, Miguel Osorio Chong, como candidato a la Presidencia de la República por la alianza tricolor, pone en duda su capacidad y poder político- social que a decir de mucha gente, ha sido superado por el actual ejecutivo estatal Omar Fayad Meneses. Esto se comprobará en las próximas semanas con el destape de las y los candidatos a senadores, legisladores federales y locales.

La relación de aspirantes se maneja en ambos lados y hay coincidencia de quienes tienen un mayor Poder Ciudadano en las distintas regiones, pero específicamente en las ciudades con mayor efervescencia popular como Pachuca, Huejutla y Tulancingo respectivamente; las mejores cartas están “tapadas” sobre la mesa y pese a que el PRI, tiene una bajara muy pequeña, es claro que sólo es cuestión de tiempo para que la balanza decida a las y los abanderados con mayor experiencia, posicionamiento y aceptación en todos de la sociedad hidalguense.

Es innegable que la política moderna se centra en un mayor porcentaje estadísticamente sobre las mujeres y los jóvenes, pero también necesitarán de la experiencia de los personajes que han llevado al PRI al triunfo en las últimas elecciones, las cuales se han vuelto cada día más difíciles y vulnerables a un cambio de partido.

Por ello los verdaderos Omar Fayad y Miguel Osorio deben seguir la misma ruta de ascenso de las y los mejores prospectos, ya que ha quedado claro que no es únicamente el partido, sino la persona la que los mantiene en el poder, la que mantiene vivo el vínculo con la gente que espera verlos en la siguiente contienda electoral.

Del lado de las mueres destaca la diputada federal Nubia Mayorga, mujer de palabra que aunque no ha sido tan “placeada” ni vista muy seguido junto al gobernador en las giras de trabajo al interior del estado, guarda una gran capacidad política, que haría efectiva en las urnas.

Sin tanto espaviento, pero sí con una mayor efectividad en el plano legislativo dentro y fuera del recinto de San Lázaro, el diputado Jorge Márquez ha sido concreto y firme en sus decisiones y convicciones que respaldan los hechos, más allá de los bonitos discursos populistas, el beneficio para cientos de familias más allá del Valle de Tulancingo, zona Tepehua y corredor de la Montaña, le dan la credibilidad y lo impulsan para seguir avanzando en el deseo de miles de priistas, para lograr la candidatura parea la senaduría y con esto está más que claro y justa su nominación, para la senaduría que en poco tiempo se decidirá.

Jorge Márquez es considerado la mejor opción y la ruta más directa para ganar el 2018, por el posicionamiento y la fortaleza que ha logrado con trabajo, lealtad y esfuerzo que obedecen a su convicción y compromiso con los hidalguenses así que no hay más pretextos para destapar la carta mayor.

Por otra parte, en reciente reunión con motivo de la celebración de estas fiestas decembrinas y fin de año a la que se dieron cita políticos y periodistas de Tulancingo, no podría haber faltado el tema político en el que destacaron y se destaparon extraoficialmente, a otros dos políticos que también esperan ser los nominados para activar la guerra electoral y siendo los mejore soldados para enfrentar a cualquier adversario, se disponen a esperar la decisión de los “jueces reales”, para subirse al escenario del 2018.

Lorenzo Arroyo es el gran prospecto de la juventud y de los líderes de todos los sectores de Tulancingo y municipios que comprenden el distrito federal electoral. En los últimos años, el joven político ha construido una sana y estrecha relación entre los priistas, por su capacidad popular y  méritos propios por convicción, que lo ubican como un líder incluyente que afianzan su aspiración a la candidatura para diputado federal con el respaldo de hombres y mujeres del campo, estudiantes y trabajadores con una clara visión de futuro basada en experiencias reales, que como presidente del Patronato del Hospital General de Tulancingo, ha tenido la oportunidad de concretar beneficios para decenas de familias de clase humilde en las que basa su esfuerzo y visión de progreso, sin distinción y con compromisos reales.

Lorenzo Arroyo ha manifestado que no existen límites para la esperanza de construir un mejor porvenir entre la sociedad y los verdaderos políticos. Esto será posible con su postulación; de otra manera, el PRI destruirá su propia fortaleza… hasta entonces.


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