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CONTRAPUNTO

(Por Irving Sánchez) Viernes, 16 de Agosto de 2019 -- 8:27 am

  

                      

Política ilusionista  

Indiferencia en elecciones del PRI

 

AMBICIÓN Y BUENAS INTENCIONES

Después del triunfo del Presidente López Obrador y el inicio de la Cuarta Transformación, basada en sueños e ilusiones que contradicen con hechos en estos primeros ocho meses de un nuevo gobierno el deseo de ver a un México Feliz, próspero y pacífico.

Sigue existiendo el riesgo de que el país se mantenga a base de puras ilusiones, que dependen de inesperadas consecuencias por la falta de experiencia y capacidad, en la planeación y aplicación de proyectos dirigidos a erradicar la inseguridad y la pobreza, como razones principales de la herencia de los fallidos gobiernos que antecedieron a la época morenista.

Es el peligro de hablar y prometer con buenas intenciones, con el sentimentalismo, amor y humanismo, que distingue a los victoriosos ganadores de la contienda del año pasado y a quienes, les toca escribir su propia historia ante el pueblo y la esperanza en las causas justas.

La justicia ciudadana no significa sólo regalar dinero, a través de la adopción de programas sociales a los que hoy se acusan y culpan, de saqueos multimillonarios y estafas maestras, que ponen ante la ley a los ex funcionarios más débiles, porque detrás de ellos se esconden los verdaderos “peces gordos”, culpables de la caída y crisis del PRI, que trata desesperadamente de superar el fracaso y seguir vivo como oposición, con la renovación de la estructura del Comité Ejecutivo Nacional.

El gobierno de López Obrador pasa por una rara transformación, ya que se basa en remiendos del pasado con la diferencia de que antes, había puras mentiras y ahora puras fantasías, con algunas excepciones que pone en el primer plano de los reflectores, la lucha contra la corrupción y el mensaje claro y directo, de que la impunidad no existirá más.

Contradictorias son las declaraciones del ejecutivo federal, en las clásicas declaraciones mañaneras que no corresponden a las cifras marcadas en estadísticas con las versiones de la gente en diferentes rubros como seguridad, salud, economía y por su puesto, la inseguridad.

El pueblo siempre ha querido distinguir entre el deseo, el sueño y la ilusión de quien gobierna esta nación, pero el destino que es otra cosa totalmente distinta, depende únicamente de las acciones y de los hechos de quienes nos representan y esto es lo que termina por definir, la eficiencia y capacidad del engaño populista, que se vuelve invisible ante el pensamiento de odio y hartazgo de nuestra sociedad, que razona el voto demasiado tarde y que la reacción siempre es la misma: el arrepentimiento para ir de nuevo por un camino distinto, pero quizás más peligroso.

En las trampas de la política, todos de alguna forma hemos caído: por convicción, deseo, ilusión, necesidad, gratitud, obligación, revanchismo, rebeldía, reto o conformismo entre los más comunes escenarios políticos o electorales.

En todos los casos, nuestra memoria es el mayor enemigo cuando empezamos a visualizar un nuevo orden político y creemos que va a ocurrir algo extraordinario, que cambiará nuestras vidas porque también estamos hechos de sueños, de esperanzas y de ilusiones y esta es la clave de la última expresión popular, porque hubo una gran coincidencia con el nuevo régimen presidencial, aunque ahora comience el proceso de arrepentimiento y decepción de algunos sectores. Al menos hoy no con el mismo partido ni con sus mismos representantes.

La política moderna ha adoptado al humanismo y a la ilusión, como la lucha política pero el caso es que el amoroso gobierno de México, no sabe qué hacer.

 

DE LA REFLEXIÓN

A LA RENOVACIÓN

 

Una de las cuestiones que han cambiado en el PRI de Hidalgo, es que ahora los dirigentes actúan en sus propias bases, tomando en cuenta a la poca militancia sin que puedan obligarla a estar del mismo lado, dada la visión extremadamente crítica de divisionismo y simulación, que aún prevalece a pesar de los relativos esfuerzos del líder moral, Omar Fayad, por neutralizar a los enemigos íntimos porque cada grupo tricolor, defiende su territorio en el que es inaceptable los intrusos; es suyo, de nadie más.

De lo contrario, existe la posibilidad de que se conviertan en rivales políticos rompiendo con las nuevas estrategias que se preparan para estar en condiciones de competir en las elecciones del 2020. Por lo pronto ya apareció el primer arrepentido: Ricardo Crespo Arroyo, que fuera dirigente del tricolor en la época del gobernador Olvera Ruiz.

 Pero la zona de guerra y más peligrosa, sigue siendo al interior del partido, como en cualquier otro bloque político en los que existen los buenos y los malos, pero no se pueden distinguir hasta que se lucen como distinguidos huéspedes de un nuevo partido.

Ahora esto es lo menos interesante, porque lo importante ahora es saber si los ciudadanos hidalguenses volverán a votar por los candidatos de Morena y si les alcanzará, la resistencia a los priistas, cuyos líderes empiezan a tomar sus posiciones con movilizaciones discretas pero efectivas.

Obviamente lo primero que hay que analizar, son las razones por las que la gente votó por López Obrador como figura principal de la que se colgó el líder incómodo reciclado del PRI, para hacer que ganaran sus incondicionales discípulos en el congreso local.

Pero también hay que reconocer el triunfo aplastante y humillante, que quizá no sea el único trago amargo de los priistas hidalguenses.

La relación de muchos tricolores con el gobernador no es buena y por tanto, no hay control absoluto. Esto se reflejará cuando se tengan que elegir a los futuros candidatos a presidentes municipales, tomando en cuenta la equidad de género y para algunos inconformes por quedar fuera de la contienda, la mejor opción será irse a otro partido donde encontrar mejor suerte, porque así se entiende el sistema político, que va desde la traición a la hipocresía y de la conveniencia a la imposición.

Al paso de los años y de la alternancia en Hidalgo, no es posible criticar a un solo partido como ha sucedido con el PRI y sobre sus escombros, en los que se han construido triunfos oportunistas con el pretexto de encontrar justicia ciudadana.

Se siguen repitiendo historias de uso indebido del poder y presunto enriquecimiento ilícito, en presidencias municipales en las que el pueblo volvió a elegir equivocadamente, a sus representantes que no respondieron a las expectativas ni necesidades de la gente.

Seguramente el ciclo que comparten la misma obsesión de intereses personales, principalmente de los priístas, se cerrará el próximo año con la derrota.

Son innegables las muestras de rechazo y coraje de la ciudadanía, que se reflejan en manifestaciones que aunque no alteran el orden público, sí causan un efecto de conciencia que terminará por materializarse el día de la jornada electoral.

La cuestión será en los próximos meses de análisis popular, por quién votar. Queda muy claro que los electores han dejado de creer en prácticamente “todos los partidos tradicionalistas” como el PAN, PRI, PRD, Verde Ecologista o cualquier otro, que ha sido explotado a costa del sufragio para beneficio de unos cuantos dirigentes, razón por demás lógica que quizá la única opción será la elección de candidatos “independientes”. ¿Esta será la clave?

Esta no es sólo una expresión, es una visión para resolver los problemas políticos y sociales, que han dependido de la representatividad de falsas figuras y depredadores. Este es un problema de malos gobiernos, que se ha resulto antes y se volverá a resolver de manera definitiva en el 2020, porque siempre existe la esperanza de que lo malo que ocurra en el presente, no se repetirá en el futuro…hasta entonces.   

 


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