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(Por Enrique López Rivera) Viernes, 24 de Enero de 2020 -- 8:35 am

  

 

¿Por qué se equivocan las encuestas electorales?

 

 

En los últimos días han circulado en Pachuca, algunas encuestas que miden la preferencia electoral de algunos aspirantes que piensan contender en los comicios municipales que habrán de celebrase en el mes de junio.

Estos ejercicios son muestra de que existe una efervescencia política en el estado de Hidalgo, pero en particular en su capital. ¿Por qué es tan importante esta ciudad para los políticos? Porque concentra la mayor cantidad de electores y porque es la antesala para pensar en proyectos políticos más ambiciosos.

Bajo este sencillo razonamiento y justo ahora que se acerca el proceso de designación de candidatos por parte de los partidos políticos, podemos conocer a la extensa cantidad de perfiles que desean competir por dicha responsabilidad.

Cada uno de los aspirantes tiene su sello distintivo. Hay quienes no cuentan con el elemento indispensable para competir (no habitan en la ciudad) y otros que incluso, forman parte de la administración municipal.

Ante el abanico de posibilidades, uno de los mecanismos que puede ayudar a entender el panorama político son las encuestas. No obstante, esos ejercicios metodológicos conllevan una serie de aristas, que vale la pena comentar. Cual más si en los últimos días los pachuqueños conocimos encuestas que muestran resultados diametralmente distintos.

El primer elemento que hay que considerar, es que las encuestas se equivocan porque la sociedad es cada vez más compleja y las tendencias de opinión pública, resultan cada vez más difíciles de calibrar.

Hay que tener presente que la calidad de una encuesta, depende de la muestra y ésta puede fallar por ser pequeña o por estar limitada a ciertos grupos, que no reflejaban plenamente el electorado real.

Además, los investigadores deben informar del margen de error de su encuesta. Si una encuesta afirma que el 56% de los encuestados prefieren un candidato pero el margen de error es del 10%, no podemos concluir que la mayoría del electorado prefiere a dicho candidato, ya que el porcentaje real podría ser del 46%. También existe el sesgo del encuestador, cuando se realizan preguntas sesgadas.

Existe además la llamada “la espiral del silencio”, en la que los electores no expresan sus preferencias en público. Esto es hay personas que optan por no declarar a quién van a votar, porque son conscientes de que su elección está socialmente mal vista. Uno de los efectos de “la espiral del silencio” es la infraestimación de los resultados.

Hay otro efecto denominado el “voto oculto”, que engloba a las personas que están indecisas y que a medida que va acercándose el día de la elección van definiendo su voto.

Todos los anteriores, son efectos estrechamente ligados a la metodología de las encuestas. Pero está otro elemento poco citado. Se trata de la mala práctica de engrosar los datos con tal de favorecer a un competidor.

Esta aberración ocurre cuando algunos de los competidores buscan posicionarse a base de mentiras que le permitan negociar algún espacio de poder. La encuesta se convierte entonces en un instrumento político de intercambio.

Los pachuqueños debemos estar al tanto de quiénes son aquellos personajes que quieren confundir al electorado a base de ejercicios estadísticos de poca credibilidad. Es legítima la aspiración de cualquier ciudadano a un cargo de elección popular. Pero no se vale que quieran sustituir trayectorias políticas a base de encuestas engañosas.

 

lore750715@gmail.com

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