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EN BUSCA DEL CIUDADANO

(Por Enrique López Rivera) Viernes, 3 de Julio de 2020 -- 6:37 am

  

 

Virtud y fortuna

 

 

Transcurrieron dos años de aquella contundente victoria que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México. Este aniversario representa un asunto de gran significado para la política nacional, porque el actual mandatario había sido candidato dos veces anteriores al mismo cargo, sin tener éxito. Lo anterior, según AMLO porque el sistema impidió a través del fraude electoral, su triunfo en las urnas.

Ahora, envestido con la máxima responsabilidad política del país, López Obrador ha tenido dos años muy complejos. Ese diagnóstico está relacionado con varios factores, pero hay dos en particular que representan su máxima preocupación: la económica y la seguridad.

En estos dos rubros, el presidente no ha tenido la fortuna que él mismo identifica como un signo relevante en la política. Lo hace con frecuencia, cuando cita a Maquiavelo quien desde tiempos distantes, aseguró que además de la virtud, la política necesita de la fortuna (suerte). 

Pues bajo ese esquema, el actual gobierno federal ha tenido muy mala fortuna. Los índices de inseguridad han crecido a pesar de la creación de la guardia nacional, de las reuniones diarias a temprana hora con el gabinete de seguridad, de los apoyos económicos que se les brinda a los grupos vulnerados (muchos de ellos representan la base social del crimen organizado) y del apoyo coordinado con las policías locales.

Todo lo anterior, que forma parte de una estrategia de combate a la delincuencia, no ha sido suficiente (al menos en estos dos años), para detener los índices de inseguridad en el país. Efectivamente, si se desglosan los datos encontramos la reducción en algunos delitos específicos (secuestro, robo a vehículos y casa habitación), pero en otros rubros como homicidio doloso los datos no tienen precedente. Más allá de eso, lo que perdura en la percepción de las personas es que todavía hay mucho para disminuir la incidencia delictiva.

Por otro lado, la parte económica es otro gran pendiente de esta administración. Antes de la emergencia sanitaria derivada por la invasión del coronavirus, los indicadores no parecían muy alentadores. En el ámbito macro, la inversión extranjera presentaba un decremento significativo, la fragilidad del peso ante las monedas internacionales es cada vez mayor y las calificadoras internacionales bajan con frecuencia su valoración a la economía mexicana.

Aunado a lo anterior, la pandemia deja heridas muy profundas en el sector médico. Ahí se puso de manifiesto de la manera más cruda la realidad nacional. Los hospitales antes y ahora son elefantes blancos. No hay suficiente personal, insumos, especialistas, instrumental, etc.

Y aunque es cierto que ningún país del mundo estaba preparado para esta pandemia, es claro que nuestro sistema de salud es muy deficiente. Más allá de responsabilidades actuales o pasadas, lo que tenemos ahora, es un elevado índice de letalidad que se explica por los años de descuido en este sector básico para el Estado.

De tal manera que simplificando a su máxima expresión lo que ha tenido el presidente López Obrador, ha sido muy poca fortuna en estos dos años de gobierno. Las condiciones actuales, las inercias del pasado y la emergencia del coronavirus no permitieron que brillara tanto el segundo aniversario del triunfo electoral.

Ojalá que ante la actual adversidad y los años que restan de su administración, el otro valor que identificaba Maquiavelo y que tanto le gusta al presiente AMLO se haga presente, es decir la virtud como sinónimo de integridad, honestidad y grandeza.

@2010_enrique   

 


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