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(Por Lorenia Lira) Martes, 17 de Abril de 2018 -- 5:08 am

  

Los Ortega de Tulancingo

 

 

En el siglo XIX hubo una familia en Tulancingo que destacó por lo talentoso de sus miembros, dicha familia son los Ortega. El origen de dicha familia son los padres: Don Francisco Ortega  y doña Josefa del Villar. Los hijos: Eulalio María, Aniceto y Francisco. Doña Josefa estaba emparentada con los Condes del Valle de Oploca.

Don Francisco fue prefecto de Tulancingo Según el libro De la perfecta expresión: preceptistas iberoamericanos, siglo XIX  editado por Jorge A. Ruedas de la Serna, Francisco Ortega nació en la ciudad de México en 1793 e inició estudios de latín en el Seminario de Puebla. A su regreso a la ciudad de México comenzó a trabajar con un abogado pero el llamado de las letras fue más fuerte que su trabajo.

A sus 24 años escribió “La venida del Espíritu Santo”, cuatro años más tarde, escribió una obra que sería escenificada un mes después de declarada la independencia, el nombre “México libre”. Fue nombrado también diputado.

Es considerado uno de los primeros escritores románticos de México como buen liberal, su obra México libre es un texto alegórico cuyos personajes son encarnaciones de las pulsiones políticas del México decimonónico. En el libro La misión del escritor: ensayos mexicanos del siglo XIX editado por Jorge A. Ruedas de la Serna, encontramos un texto de José Heredía que nos da más luces sobre este personaje que tuvo un impacto importante sobre nuestra ciudad (por ejemplo escribió un método de prosodia para enseñar a los niños de Tulancingo). Aunque en su momento tuvo premios y reconocimientos no fue el escritor más conocido en su época, es hasta el siglo XX cuando se le comenzó a revalorar.

Aniceto Ortega fue un músico renombrado en su época. Nació en Tulancingo, el 17 de abril  de 1825. En 1849 realizó un viaje a Europa, donde permaneció dos años dedicados a estudios obstétricos y clínicos, así como musicales.

 

Desde 1873 don Miguel Lerdo de Tejada lo nombró presidente del consejo superior de salubridad en la ciudad de México, cargo que desempeñó hasta su muerte acaecida el 17 de noviembre de 1875 en la misma ciudad.

Figura entre los más notables obstetras mexicanos del siglo XIX y formó parte del primer  grupo  de académicos  de la actual  Academia  Nacional de Medicina, donde ingresó  en julio de 1864.

 

Fue fundador del Conservatorio nacional, por aquel tiempo era conocido  como “el Chopin mexicano” y en la escuela  de música fundó la cátedra de composición, que dictó por algún tiempo, musical   fue también  el redactor del reglamento del conservatorio nacional de música. Compuso la Marcha Zaragoza, que durante muchos años fue tomada como el himno nacional mexicano y la òpera Guatemotzin, obra reconocida como nacionalista.

 

Por último hablaremos de Eulalio María Ortega, él fue un prestigiado abogado que estuvo a cargo de la defensa de Maximiliano de Habsburgo (cosa por demás extraña teniendo en cuenta que tanto su padre como su hermano eran reconocidos liberales). Aunque perdió en el juicio, es evidente que su prestigio era muy grande al ser llamado para defender a semejante personaje. También fue poeta y publicó algunas pieza literarias como: Discurso inaugural pronunciado el día 23 de octubre de 1839 en la apertura anual de la Academia de Jurisprudencia Teórico-Práctica (1839) y Elogio a Cristóbal Colón, presentado y premiado en el concurso abierto por convocatoria al Ateneo Mexicano el 20 de julio de 1845 (1846). Escribió en periódicos y revistas de la época, entre otras: El Año Nuevo (1837 y 1840), El Museo Literario (1837) y El Recreo de las Familias (1838).

 

 

 


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