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METRÓPOLI

(Por Marco Vera) Martes, 10 de Octubre de 2017 -- 5:02 am

  

 

Ciudades Preparadas, Ciudades Resilientes

 

 

En la pasada entrega de esta, su columna Metrópoli , hablamos del concepto de resiliencia, e hicimos hincapié en la resilienica urbana, que es la capacidad de las ciudades para reponerse a las adversidades, de tipo natural o antropogénicas; esto, claro está, ligado a los más recientes sucesos sísmicos ocurridos en el mes de septiembre en nuestro país.

Dichos sucesos, nos mostraron la diferencia que existe, nítida y dolorosa, entre las regiones afectadas; la resiliencia de la CDMX, es claramente superior a la resiliencia de las ciudades de los estados de Oaxaca, Puebla, Morelos , etc.

En una entendible, pero no justificable lógica, sabemos que la capital del país, concentra los suficientes recursos, humanos, técnicos y económicos, que le permite sobreponerse de manera más eficiente, al menos en tiempo, a una adversidad de éste tamaño, no siendo el mismo escenario, para las otras ciudades ya mencionadas, de la geografía nacional.

Sin embargo, hemos sido testigos en estos duros momentos, de la solidaridad de los mexicanos, de una asombrosa resiliencia gnómica, social, gesto que desafortunadamente, aparece como una reacción natural, cuando somos testigos o victimas de una desgracia, que nos identifica y nos une; hoy, todos estamos esperando que no desaparezca, que se mantenga y sea utilizada para otras desgracias, como la violencia, la delincuencia, la descomposición social que vivimos; pero todos también sabemos que no son las intenciones, sino las acciones lo que harán la diferencia.

Pues bien, volviendo al tema del fenómeno sísmico y la resiliencia, debemos de entender que esta no es de generación espontánea, se tiene que trabajar, que construir, con (como ya lo mencioné) acciones para su consecución y posterior sostenimiento cultural, como parte de nosotros los ciudadanos, desde un modelo preventivo, en el hogar, la oficina, las escuelas, los edificios públicos, pero no solo en el ámbito de la protección civil, muy importante por supuesto, sino desde un modelo multidisciplinar , de múltiple responsabilidad y de múltiples compromisos como sociedad en conjunto.

No deben pasar otros 32 años, ni más simulacros ni intenciones de mejorar, sino por el contrario, este momento de crisis, nos sirve para ser creativos, “repensar lo pensado” y emprender nuevas tareas; por ejemplo, la revisión de los reglamentos de construcción, la reconsideración de zonas que se creía, no eran sísmicas y se relajaba la primero creación de dichos reglamentos o, lo que es peor, su debida aplicación, pensando, de mala manera “ aquí no tiembla”.

Hemos corrido, hasta ahora, con mucha suerte, suerte que cualquier día, nos puede voltear la cara. ¿A qué me refiero? A que el sismo del 19 de septiembre de 2017, pudo ser con un epicentro más cercano, por ejemplo, a unos 150 km de la CDMX, con una intensidad como la que alcanzó en 1985, de 8.1 grados, situación que muy probablemente, nos tendría en una escenario aún más difícil del que hoy tenemos, dada la alta densidad de población, que la capital del país tiene, y que seguramente, habría derrumbado mucho mas edificios de los que hoy contamos como caídos, y sabiendo de antemano la intensidad con que se percibió en otros estados, tendríamos una combinación de circunstancias adversas, muy difíciles de enfrentar en muchas zonas de México.

Pero, sabemos que es un escenario posible, no sabemos cuando, pero sabemos que va a volver a suceder. Así que es necesario que diseñemos diferente nuestras ciudades, nuestros edificios, que construyamos diferente, que tengamos mobiliario pensado como “cápsulas de vida”, que vivamos diario con nuestra mochila de supervivencia, particularmente en las llamadas zonas sísmicas del país, pero como ya dijimos, también en donde no se consideraban así.

Es un proceso cultural que inició hace 32 años, pero que hoy hemos recordado de fea forma, reiniciar, volver o seguir preparando a nuestras ciudades y regiones, para las adversidades y hacer de la resiliencia, un esfuerzo holístico, un esfuerzo de todos.

 

 

Hasta la próxima 

Twitter  @arqmarcovera

 


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