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VOCES MIGRANTES

(Por Manuel Aranda ) Martes, 15 de Octubre de 2019 -- 8:31 am

  

LA INMIGRACION EUROPEA A SANGRE Y FUEGO TOMÓ LO QUE QUISO Y AHORA ESCATIMA LO ROBADO

 

12 de octubre de 1492 es la fecha que todos aprendimos en la escuela como el llamado “Descubrimiento de América”, sin embargo muy pocos habrán tenido la oportunidad tener algún profesor o profesora que tuviera el valor de enseñar con un criterio propio, realista y valiente, de hecho más con la verdad que con la mansa y tristemente sometida agenda educativa que ha prevalecido en casi toda Latinoamérica al menos los últimos 400 años, mismos en los que aún padecemos varios elementos heredados por la colonización impuesta desde entonces.

No es objeto de la columna de hoy el polemizar en torno a las opuestas posiciones sobre si fue benéfica la conquista o aporto más cosas negativas, pero es un hecho innegable el que constituyó el mayor genocidio del que se tenga registro no solo en este continente, sino en todo el mundo. Cálculos conservadores aseguran que al menos 90 millones de pobladores en el “nuevo” continente fueron literalmente exterminados, justo en sus tierras arrebatadas.

Según el antropólogo brasileño Darcy Ribeiro,  a finales del siglo XV, en el momento de la llegada de los conquistadores europeos a lo que ahora conocemos como “América”, existían aproximadamente 70 millones de indígenas y un siglo y medio después solo quedaban escasos tres millones y medio producto de la imposición de la cultura y religión de los invasores del imperio español quienes dejaron a su paso una oscura estela de muerte, desolación y el saqueo de los recursos y riquezas naturales.

No nos descubrieron, ya estábamos aquí, en la tierra ancestral que nuestros abuelos originarios honraron y apreciaron por muchos siglos y a la llegada de los inmigrantes a quienes nadie les pidió visa, aplicaron una política dirigida a que los pueblos originarios fueron esclavizados, torturados, despojados de su tierra, de su cultura y además evangelizados con la creencia de un ser superior distinto a los que aquí se adoraban. Ese fue el inicio de muchas de la reglas que nos impusieron en nuestras propias casas, no solo con el exterminio de millones de pobladores originarios, sino que como método se instituyó el “secuestro, tortura, separación y desintegración de familias, deportación, mercantilización y esclavitud· de millones de habitantes traídos desde el continente africano” como mano de obra barata, como simples objetos o herramientas

Hoy en 2019, después de 527 años, los nietos de esos migrantes europeos convirtieron a los nietos de los originarios combinados con los nietos de los esclavos africanos y el mestizaje producto de todo ello, en la población de toda Latinoamérica, cuyas tierras y recursos siguen siendo explotadas principalmente por enormes corporaciones europeas o norteamericanas que dejando a la deriva a la población en general, obligan a que en su desesperación por subsistir, se geste el proceso migratorio hacia Norteamérica que actualmente conocemos y vivimos, solo que aún se sigue discriminando, explotando, deportando, separando familias, violando derechos humanos y haciendo menos a la mano de obra barata que sirve a los mismos colonizadores de antaño.

¿En qué momento esto cobrará cordura y se logrará aplicar justicia, lógica y bienestar a quienes lo merecen en su propia tierra?

Ecuador es la más reciente muestra de que el capitalismo importado por Colón y que se transformó en un neoliberalismo asesino, debe estar viendo su final. De los verdaderos americanos depende, y en varios lugares lo estamos logrando paso a paso.


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