Después de dos años con climas extraños e impredecibles, se pronostica que los últimos meses del 2024 y los primeros del próximo año, tendremos temperaturas asociadas al verdadero clima de invierno, esto es con mañanas heladas, un poco de sol, lluvias ocasionales y nieve.
A pesar de que la nieve únicamente se aprecia en los lugares donde la temperatura del aire es inferior a los 2°C, en nuestro país la zona norte y los lugares montañosos tienden a cubrirse esporádicamente de nieve. Espero poder visitar un paisaje así este invierno.
La gran mayoría de las personas describimos las cosas de invierno como mágicas principalmente por las vacaciones y el tiempo de calidad que pasamos con la familia y amigos; pero más allá del clima frío, pienso que es la nieve y su blancura, lo que invade nuestros alrededores y hace que todo se torne mágico. Evidentemente, la nieve falsa también cuenta, porque en sitios donde no cae nieve, las decoraciones se basan en esta misma.
Con ello es importante señalar que las cosas no pueden ser descritas de “color blanco”, porque si nos metemos en términos técnicos sabrán que el “blanco” no es un color, sino “la suma de todos los colores” y su opuesto el “negro” es “la ausencia del color”. Entonces, aunque comúnmente describimos las cosas invernales de “color blanco”, sabemos que esto no es del todo correcto, pero culturalmente es aceptado y lo comparto únicamente como dato general; sé que a algunos les puede interesar.
Ahora bien, el pasado jueves 21 de noviembre se registró la primera nevada del 2024, no aquí en México, pero sí en París.
Saben de antemano que París es mi segunda casa y todo lo relacionado con ella, lo celebro con júbilo. De hecho, en textos anteriores les he comentado que en mis años viviendo en Europa, específicamente en Francia, nunca me tocó una nevada, aunque ahora es lo que anhelo.
A pesar de que París es una ciudad donde los inviernos son de lo más fríos, y sumado a que seguimos en otoño, la nieve es un fenómeno poco usual para estas fechas. La prematura nevada, ha regresado los reflectores a la capital francesa después de los pasados Juegos Olímpicos, destacando en todas las noticias y redes sociales los emblemáticos lugares de la ciudad cubiertos de blanca nieve.
La parte superficial y romántica de este acontecimiento, y por supuesto la versión que nos fascina a los cibernautas, es por el hecho de disfrutar de la nieve, además de la ropa térmica, las bebidas calientes y los paisajes. Sin embargo, en temas más reales los primeros copos de nieve que cayeron en la región parisina, por muy lindos que fueran, cubrieron rápidamente las calles y la infraestructura registrando desde 4 cm hasta 12 cm de grosor en la acumulación de nieve.
Esto ocasionó interrupción del transporte público, tráfico excesivo, lugares turísticos cerrados y alerta meteorológica naranja, ocasionando también aumento de malestares respiratorios, contagios y ausencias en trabajos y escuelas.
La nieve ha coincidido con la tradicional encendida de luces de los Campos Elíseos que inicia la temporada festiva, por lo tanto podremos disfrutarlo en conjunto hasta el 5 de enero del 2025.
En resumen, la nieve ha sido muy bien recibida, las personas están tomando sutiles precauciones para salir a disfrutarla, compartiendo con sus reales que nos invita a seguir soñando con la mágica ciudad de París.
