De continuar legisladores locales con la idea de prohibir las corridas de toros, por ende, lo que representa, demandan integrantes de la Tauromaquia Mexicana Capítulo Hidalgo a los ambientalistas, asociaciones y legisladores hidalguenses, a adoptar un animal y destinar su dieta mensual a mantenerlos y poner en marcha santuarios para tener en cautiverio a los animales con arriba de media tonelada de peso.
Ganaderos, toreros, párrocos, así como aquellos que defienden a la fiesta taurina se pronunciaron a favor de replantear las modificaciones a la Ley de Protección y Trato Digno para los Animales en el estado de Hidalgo, sobre todo, en el artículo 65, puesto que, se contribuiría al ecocidio, además de otras prácticas que no han sido reguladas como la tala clandestina.
Julio Uribe, ganadero hidalguense reprobó dichas modificaciones a la ley, al no haberse consultado como sucedió en la Ciudad de México a quienes están involucrados en esta industria, misma que no solo afectaría directamente a productores, también a quienes viven de forma indirecta de la fiesta brava.
Lamentaron que ahora, este tipo de asuntos se politicen, debido a que, legisladores federales del Verde Ecologista de México están inmersos, sin pensar que, hace unos años, la tauromaquia fue catalogada como Patrimonio Cultural Inmaterial, en 2022, reconocida por la Suprema Corte de la Justicia de la Nación.
En este sentido, el párroco Osvaldo Martínez Roldán de la Parroquia de Santa María Guadalupe de Tepojaco, Tizayuca reviró que este tipo de acciones legislativas tienen un impacto negativo en las comunidades, tomando en consideración que, al menos en esta región se realizan anualmente, unas 50 festividades paganas, mismas que llevan este tipo de espectáculos.
Luis Gallardo, matador profesional, aseveró que los diputados tienen “mentes sordas”, al no replantear lo que esto conlleva, desde el cierre de establos, pérdidas económicas, los más de 50 mil trabajadores que dependen de la tauromaquia en Hidalgo, además, del sufrimiento que tendrán los toros de lidia, puesto que, al mantenerse encerrados, comienzan a matarse entre sí. Tan solo en el territorio hidalguense, al menos unas 40 asociaciones de ganaderos están establecidas, de las cuales, 14 tienen las certificaciones correspondientes, distribuidas en 39 municipios.
Anualmente, seis mil ejemplares mueren en la Plaza de Toros Vicente Segura, cifra que no se puede comparar con los más de 20 mil que son llevados a los rastros y que mueren en condiciones desfavorables.