Como es bien conocido, en México las fiestas de Carnaval se celebran antes de la Cuaresma. Estas fiestas son representativas por ser días llenos de música, disfraces y mucho baile; el tipo de baile dependerá de la región o el lugar donde se lleve a cabo el Carnaval, que en su mayoría son encabezados por diferentes contingentes y danzas representativas de comparsas.
Para los que no estamos muy familiarizados con el tema, las comparsas son grupos de personas que participan en fiestas populares, en este caso Carnavales, caracterizados de manera sarcástica y jocosa con indumentaria tradicional y máscaras, y que unidos a las tradiciones locales, buscan celebrar la vida y la integración de la comunidad.
Un ejemplo claro es la foto que acompaña el texto junto a un integrante de la popular comparsa de Huejotzingo, Puebla, que al pedirle una foto accedió amablemente y para una segunda toma sugirió simular un beso, del cual este fue el resultado.
Pero lo que más podemos resaltar es su vestimenta colorida, adornada de bordados, listones y lentejuelas, además de su máscara de madera y huaraches de caucho y piel.
Ahora, enfocándonos específicamente en el estado de Hidalgo, los carnavales no solo son una fiesta, son una verdadera explosión de alegría y locura, que se siente en el aire y se disfruta abiertamente. Esta es la época del año, cuando los disfraces más coloridos salen del armario y las máscaras sobresalen por su belleza, porque es importante mencionar que desde la indumentaria hasta los accesorios que la acompañan, son elaborados de manera artesanal.
Regresando un poco al significado del carnaval, para los hidalguenses estas fechas son la razón perfecta para olvidarnos de los problemas, y esto va de la mano a que el clima ya ha mejorado, las vacaciones se acercan y el ambiente se siente más tranquilo y agradable, aunado a que estando bajo las máscaras del carnaval, se nos permite mostrar sin miedo nuestras dotes dancísticas y sociales, durante varios días o un par de horas según sea el Carnaval.
Pero lo más importante de los Carnavales en Hidalgo, es que aún conservan elementos prehispánicos y formas de vida tradicional, que se han mantenido por generaciones, dejando así la oportunidad de disfrutarlos fomentando tanto a chicos como grandes.
Esto es porque después de la llegada de los españoles que trajeron consigo diferentes festividades, entre ellas los Carnavales, con el tiempo se fueron adaptando a las costumbres locales de los pueblos indígenas. Por ejemplo, el carnaval de Calnalli, es reconocido por tener más de 250 años de historia y en él participan más de 10 mil personas disfrazadas, esto contando los contingentes de niños, adultos y jóvenes locales, así como los visitantes de diferentes sitios aledaños y de otras regiones.
La música que los acompaña entre trompetas, guitarras y violines, envuelven la atmosfera en una gran pista de baile tradicional.
Al presente, podemos destacar que dentro del Valle de Tulancingo, el Carnaval de Acatlán y de Santiago Tulantepec son los más representativos. Sin embargo, el pasado domingo el Municipio de Cuautepec, además de celebrar su aniversario del Reloj Monumental se unió por primera vez a los festejos de Carnaval, logrando no solo la participación de toda la comunidad, sino mostrando que siempre es acertado difundir la cultura y celebrarla con gran orgullo y tradición.
