Para los grandes artistas, principalmente los que están enfocados a la danza, de las primeras cosas que imaginamos es llegar a bailar en un gran escenario acompañado de luces, música y muchos aplausos.
Sin profundizar tanto, eso sería la esencia del sueño perfecto, así que si de grandes escenarios vamos a hablar, sin dudarlo debemos mencionar a uno de los más importantes del país a nivel cultural: El Palacio de Bellas Artes.
Este majestuoso inmueble declarado Patrimonio Artístico de la Nación, representa hasta la fecha, una de las construcciones más significativas de la arquitectura nacional. Su grandeza constructiva y estética, lo distingue como el monumento arquitectónico más importante del referente urbano y cultural de México.
Su construcción estuvo a cargo en un inicio, por el arquitecto italiano Adamo Boari entre 1901 y 1903, mandado construir por el presidente Porfirio Díaz, como parte de las obras por el primer Centenario de la Independencia de México, que se conmemoraría en 1910.
Si esto les suena familiar, se debe principalmente a que la capital hidalguense cuenta con el Reloj Monumental, que también formó parte de las obras conmemorativas del Centenario de Independencia, destacando al igual que el estilo del arquitecto Boari, el arte italiano en la ornamentación y estatuillas laterales. Dicha ornamentación, tanto del Reloj Monumental de Pachuca como del Palacio de Bellas Artes, explica y refleja el significado del desarrollo del país, a través de su obra que marca dos épocas importantes en historia de México, esto es el régimen de Porfirio Díaz y posteriormente la Revolución Mexicana.
Pero para poder hablar correctamente de la belleza de cada uno de estos monumentos, es necesario contarlo parte por parte, y en este texto nos enfocaremos en el interior, únicamente en la Sala Principal, donde se pueden disfrutar entre muchos espectáculos, la ópera, la danza y la música.
Tal vez no todos seremos bailarines profesionales, pero si al escuchar tu música favorita tu cuerpo reacciona y se emociona, sin duda entenderás el sentimiento que provoca el estar dentro de un lugar como lo es Bellas Artes. Respecto a eso, muchas veces he mencionado mi amor por la danza y el folklor, pero la parte íntima de ser bailarina, es mantener el corazón acelerado y emocionado cada que me encuentro frente a un recito tan majestuoso como este.
Entre todos los elementos de valor cultural que se encuentran dentro de la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, el más particular podría ser su gran cortina de cristal, que es el telón del escenario principal.
En 1908, el arquitecto Adamo Boari se ocupó de la elaboración de un telón rígido para el escenario que además de ser decorativo, significara una barrera de protección contra posibles incendios, lo que era una de las grandes preocupaciones de esa época.
La cortina de cristal fue mandada a fabricar a la Casa Louis C. Tiffany de Nueva York, donde fue exhibida antes de ser enviada por barco a la Ciudad de México. Esta contiene un millón de piezas de cristal opalescente de 2 cm cada una, las cuales ensambladas forman el motivo decorativo de los legendarios volcanes que enmarcan el Valle de México, esto refiriéndonos al Popocatépetl y el Iztaccíhuatl.
Otra de las majestuosas obras decorativas que se encuentra en el interior de la sala y de la que muchas personas toman fotografías, se localiza en su techo. Se trata de un plafón o vitral transparente donde se aprecia la imagen de Apolo y sus 9 musas, creado por el artista húngaro Géza Maróti.
¿Y por qué les cuento todo esto? Porque es hasta ahora cuando se me ha dado la oportunidad de visitar el interior del Palacio, como parte de la formación artística al disfrutar el espectáculo del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández.
El simple hecho de tener el boleto en mano y estar dentro de la sala, como lo muestra la foto que acompaña el texto, me ha generado una mezcla inmensa de emociones. ¿Qué será de mí cuando realmente me encuentre bailando sobre ese escenario? La intención de esa pregunta es sencilla y sincera: deseo manifestar esa participación pronto y de ser así, todos serán cordialmente invitados.
