Desde hace unos días la presidenta Claudia Sheinbaum convocó al pueblo de México, a congregarse en el zócalo de la CDMX para informar sobre la estrategia que se iba a seguir con la implementación de aranceles a nuestro país por parte del gobierno de Estados Unidos.

Ese llamado perdió vigencia, cuando en el último momento D. Trump, consideró dar marcha atrás y emplazar nuevamente la entrada en vigor de dicha medida unilateral y coercitiva.

Sin embargo, el evento se realizó ahora con aire más festivo que informativo, pero de cualquier modo los ánimos nacionalistas estuvieron a flor de piel y el discurso de unidad que realizó la presidenta, sirvió para refrendar el apoyo social a su mandato.

Como era de esperarse, la Plaza de la Constitución lució repleta con miles de personas, que acudieron al llamado de cerrar filas, en lo que se entiende como una provocación a nuestra nación y el inicio de una posible guerra comercial.

En el discurso, Sheinbaum hizo una revisión histórica sobre los desencuentros que hemos tenido con el vecino del norte, pero también mencionó los momentos en que hemos caminado juntos. Con ello, se reafirmó la estrecha relación entre las dos naciones.

Por tanto, el llamado fue hacia una revisión de lo que algunos sintetizan como: geografía es destino. Es decir, Estados Unidos siempre ha estado y estará al lado de México (en ubicación geográfica). Por ende, nuestros destinos están ligados de una u otra forma, para bien o para mal, nos guste o no nos guste.

De tal suerte, que el mensaje que se llevaron los asistentes es que no podemos desentendernos de nuestra historia. Hemos pasado de todo con los vecinos del norte, pero han sido más los momentos de cooperación y entendimiento.

En síntesis, se pretendió hacer un llamado a la prudencia y no dejarnos guiar por la coyuntura actual que se explica solo por el capricho y la ocurrencia del presidente Trump.

¿De qué sirvió esta concentración en la plaza pública? De mucho, fortalece los lazos de comunicación entre la presidenta y su electorado (aunque en el evento también había personas que no comulgan con su partido), manda un mensaje sobre la prioridad de informar al pueblo sobre el acontecer político y social de la nación; y por supuesto, envía un poderoso mensaje al país del norte, en términos de unidad nacional y apoyo al gobierno de México.

Lo anterior no es poco y menos en el marco de un país donde la división es la norma. No se sabe si dentro de un mes, se estará convocando nuevamente a un evento de esta naturaleza una vez que haya concluido el plazo fijado por el gobierno norteamericano. Pero lo que si es un hecho es que este asunto, ha llamado la atención de los nacionales y ahora se tiene lo mejor de los mundos, un pueblo informado y unido.

Esas, que pudieran ser herramientas retóricas, son elementos que en la política sirven de mucho para la toma de decisiones. En este contexto se puede decir que el primer “round” lo ganamos. Porque ante la sorpresiva medida se configuró un plan que todavía no se conoce, pero que nos da una ventaja de tiempo. Simplemente con eso, ya podemos decir que estamos un paso adelante de lo que se pretendió al principio. Jugar con el factor sorpresa para amedrentar y generar una percepción de caos.

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